Relación del ejercicio y los lípidos

Muchas veces escuchamos que no tendremos una vida sana si no practicamos cualquier ejercicio físico; nada mas cercano a la realidad, pues una vida sana se rige en tener buenos hábitos, no sólo alimenticios sino a nivel general donde se haga cualquier actividad física que nos ayude a mantenernos en buenas condiciones.

Algunos sabrán la importancia de hacer ejercicio no sólo para mantener una imagen física que refleje su bienestar sino que también sabrán lo importante que es hacer cualquier actividad física para mantener la homeóstasis y el buen funcionamiento de nuestro organismo, es entonces cuando surgen muchas dudas acerca de qué tipo de actividad es recomendada para los diferentes tipos de personas (entiéndase por diferentes tipos de personas , aquellas que según su estado físico y nutricional pueden considerarse, según su IMC, como obesos o desnutridos), lo cierto es que esto dependerá de muchos factores, como por ejemplo el peso, el hecho de que sufra alguna enfermedad o no, entre otras. Estos parámetros nos ayudarán a determinar qué ejercicio es el indicado para cada individuo.

Antes de adentrarnos al tema es importante que conozcamos algunos conceptos fundamentales que nos ayudarán en este proceso en el cual entenderemos la importancia del ejercicio en la vida de cada individuo y su relación con los lípidos y grasas:

  • Obesidad: acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo
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  • Sedentarismo: Tipo de vida que implica la ausencia de ejercicio físico habitual o que tiende a la ausencia de movimiento. Sus principales consecuencias son la obesidad, la hipertensión y la arterosclerosis.

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  • Entrenamiento físico sistemático: se refiere a todos aquellos ejercicios que se realizan con una dosis adecuada acorde con las necesidades y posibilidades de cada paciente o individuo, para su buena realización será fundamental determinar un volumen, una intensidad y una frecuencia apropiada del ejercicio, sin olvidar, la medición de sus efectos. Además este tipo de entrenamiento, produce en el organismo cambios que se relacionan con las modificaciones que sufren los diferentes sistemas orgánicos. Mediante los ejercicios físicos sistemáticos, se puede garantizar que la actividad física para la salud, asegura los estímulos necesarios en el mejoramiento de la capacidad funcional de sistemas y órganos, provocando una serie de adaptaciones biológicas, tanto extra como intracelulares.
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  • Síndrome Metabólico: es un grupo de factores que lo ponen en riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca y diabetes. Éstos son:

  • Hipertensión arterial
  • Aumento de los niveles de azúcar
  • Niveles sanguíneos elevados de triglicéridos, un tipo de grasas
  • Bajos niveles sanguíneos de HDL, el colesterol "bueno"
  • Exceso de grasa alrededor de la cintura

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Una vez definidos los términos anteriores podemos comenzar a hablar del ejercicio y la relación que el mismo tiene con los lípidos, para ello tomaremos unos indicadores como lo son la concentración de C-HDL en el plasma, concentración de TAG (triacilgliceroles o trigliceridos) en el plasma, actuación de la LPL (lipoproteína lipasa)en el momento de hacer ejercicio, VOMAX (consumo máximo de oxigeno), TIR (tasa de intercambio respiratorio). Todos estos factores nos ayudarán a entender que pasa en nuestro organismo cuando decidimos hacer ejercicio al llevar una vida sedentaria y nos enfrentamos a la obesidad.

Cuando realizamos actividades que requieran un esfuerzo físico como por ejemplo el ejercicio, la práctica de esta actividad física favorecerá el desarrollo de masa muscular o ayudará a evitar su pérdida; esto se puede ver con frecuencia en las personas sedentarias o en aquellas que están en la etapa de vejez. También la actividad física ayuda a prevenir el aumento de tejido graso aumentando entonces el gasto calórico total ayudando a que el individuo evite la obesidad y las consecuencias que la misma trae consigo.

Esto sucede cuando hacemos ejercicio y podría ser obvio para algunas personas, pues es muy fácil pensar: “si hago ejercicio no engordaré”, pero, ¿qué pasa con los lípidos en el plasma cuando hacemos ejercicio?

Lípidos en el plasma


El C-HDL y los TAG, son las moléculas más sensibles a cambiar su concentración por la actividad física, pues al realizar cualquier actividad física que pueda considerarse como ejercicio el C-HDL aumenta y los TAG disminuyen. Esta relación de disminución y aumento se observó en personas sedentarias que con 8 semanas de entrenamiento aeróbico moderado (entrenamiento cardiovascular que implicó ejercicio al 60-70% de ser máxima su frecuencia cardiaca) y sesiones min de 20 minutos por 3 días por semana lograron aumentar el C-HDL y disminuir por consiguiente los TAG.

Una disminución en la concentración de C-HDL por sedentarismo, principalmente se debe a que existe una disminución en la actividad y la cantidad de la enzima limitante de las lipoproteínas lipoproteína lipasa (mejor reconocida como LPL) y al aumento en la actividad de la lipasa hepática de lipoproteínas (LHL). Ambos cambios descritos anteriormente favorecen a la disminución del colesterol como al aumento de los TAG en las HDL y su recaptura por el hepatocito.

Al hacer ejercicio, este promueve el proceso inverso, es decir, al aumentar la actividad de la LPL y al disminuir la actividad de la LHL se favorece el aumento del C-HDL.-Cabe destacar que existen otros mecanismos que ayudan al aumento de la concentración del C-HDL por la práctica de ejercicios, algunos de estos métodos se basan en el estímulo en la síntesis de la Apo proteína AI (proteína estructural de la HDL), en la formación de la pre beta 1-HDL mejor conocida como HDL naciente y en el aumento de la actividad enzimática de la lecitina (LCAT, proteína esterificadora del colesterol en las HDL).

La principal causa de la reducción de los TAG se debe a la estimulación de la síntesis y la actividad de la LPL; la LPL es una enzima altamente sensible al ejercicio, se dice que se puede detectar un aumento en su síntesis y su transformación después de 24 horas de una sesión que tenga un gasto calórico de 500kcal en la población sedentaria.

El C-HDL y los TAG en plasma son muy sensibles a sufrir modificaciones cuando hay práctica de entrenamiento físico sistemático, y se asocian a los cambios en la composición corporal y de grasa, en individuos físicamente activos, podrían ser buenos indicadores para detectar en forma prematura algún síndrome metabólico.
Otro indicador metabólico que puede ser modificado por entrenamiento de tipo aeróbico es la capacidad oxidativa total del organismo y en especial del músculo esquelético, la capacidad oxidativa total se conocerá entonces, como consumo máximo de oxigeno (VOMAX)

La VOMAX puede ser medida directamente en el ejercicio, esto trae como consecuencia que la práctica de ejercicio de tipo aeróbico y el aumento de la VOMAX se encuentren relacionados con la disminución de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, por el contrario una disminución de la VOMAX estará asociada a enfermedades de tipo metabólicas y cardiovasculares, es importante resaltar que la relación del ejercicio aeróbico con un aumento de VOMAX repercutirá de manera positiva en la disminución de la pérdida de funciones cognoscitivas en personas de la tercera edad trayendo como consecuencia que este grupo de individuos aumenten su calidad de vida.

El VOMAX podría considerarse como el mejor indicador de salud a nivel general pero como se mide con la realización de un ejercicio máximo, este no puede ser utilizado en individuos que sufran de obesidad, sedentarismo, y problemas musculares articulares o pulmonares, esto quieres decir que tampoco se puede emplear en las personas de la tercera edad., esto quiere decir que se debe buscar otro indicador que nos ayude cuando estamos en condiciones submáximas de ejercicio, pero ¿cómo valoramos el acondicionamiento físico?

Existen diversas pruebas submáximas y la mayoría se encuentra íntimamente relacionada con parámetros ventilatorios, éstas no consideran la tasa de intercambio respiratorio.

La tasa de intercambio respiratorio o TIR se determina mediante el análisis de gases respiratorios tanto en reposo como en la realización de ejercicio a alta densidad. La ventaja de su determinación radica en que esta puede utilizarse en condiciones de ejercicio submáxima, además de que proporciona información del metabolismo oxidativo energético.

La TIR puede ser modificada por el ejercicio y el entrenamiento físico, tendremos entonces una relación donde a mayor TIR, mayor será el consumo de carbohidratos y por el contrario, a menor TIR, mayor será el consumo de lípidos.

La TIR también puede ser modificada por la obesidad, el sedentarismo por lo que las personas obesas y sedentarias presentan valores más altos en comparación a las personas que no sufren de obesidad y son activas, es decir, las personas obesas oxidan más carbohidratos que lípidos lo que nos lleva a concluir que el metabolismo oxidativo de los lípidos es más eficiente en personas físicamente activas

Una vez entendido lo anteriormente expuesto, nos percatamos de cómo el ejercicio se hace vital para nuestra salud integral, ya que va a influir no sólo en que nos veamos bien (aspecto en el que podemos ver su influencia en nuestra salud emocional) si no que ayudará a nuestro metabolismo a lograr un correcto desempeño, por lo tanto es importante que recordemos:

  • La actividad física y la práctica sistemática y continua de ejercicio reduce la posibilidad de padecer síndromes metabólicos y enfermedades cardiovasculares, es por esto que la realización de los mismos es fundamental en nuestra vida.
  • Si participamos en cualquier actividad física aumentaremos nuestra VOMAX lo cual quiere decir que estaremos trabajando en la disminución de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular.
  • La TIR puede ser importante para determinar o valorar la salud física en individuos con baja capacidad de movimiento o desplazamiento, la misma nos ayuda a determinar el metabolismo oxidativo de los lípidos en personas activas y en personas sedentarias.

Ejercicios recomendados al sr. A petitus
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En vista de los valores del señor A petitus , se puede observar que el mismo necesita no sólo ingerir una dieta más balanceada sino que también necesita un plan de ejercicios , por lo cual se ha considerado los siguiente:
  • Ejercicios físicos sistemáticos: se le recomendó este tipo de ejercicio al Sr. Amador porque es un tipo de ejercicio que al estar controlado y al ser continuo podrá traer muchas satisfacciones, además está planteado de acuerdo con las necesidades y posibilidades del paciente, esto quiere decir que el entrenamiento será personalizado, determinando lo adecuado sin olvidar la medición de sus efectos.

Este tipo de ejercicio sistematizado va a producir cambios en el organismo que van a estar intimamente relacionados con los cambios que sufren los diferentes sistemas orgánicos dentro de un proceso de adaptación provocado por los recurrentes estímulos de esfuerzo a lo que es sometido el individuo.

Mediante el ejercicio físico sistemático se pude garantizar que la actividad física para la salud asegura los estímulos necesarios en el mejoramiento de la capacidad funcional de sistemas y órganos.

La actividad física basada en ejercicios físicos sistemáticos contemplará acciones motrices que buscarán desarrollar las capacidades aeróbicas, control de la composición corporal y fortalecimiento de los diversos grupos musculares.

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La ventaja de este tipo de ejercicios radica en que el sujeto (en este caso el Sr. A`petitus) puede controlar y dirigir todas las actividades de acuerdo a sus posibilidades e intereses.

Sin embargo para el Sr. A`petitus, hemos escogido como pertinente la realización de actividades físicas ligeras (basadas en ejercicios físicos sistematizados), las cuales están encargadas de motivar y crear un grado de aceptación a la actividad física. Éstas son recomendadas para acondicionamientos básicos o rehabilitación cardíaca, es por ello que sus efectos son considerados como regenerativos.

El metabolismo energético más utilizado en estas actividades es el de los ácidos grasos.

Se recomienda realizar con frecuencia actividades físicas de este tipo, mínimo 3 sesiones por semana con una duración de 45 min que incluyen una fase de calentamiento una fase central o propia y una fase final.

Un ejemplo de este tipo de ejercicios son las caminatas a una velocidad moderadamente alta o carreras suaves de baja intensidad, lo importante es recordar que se hará en función de las capacidades del individuo, respetando entonces la capacidad que el mismo tenga parea desarrollar las actividades físicas sugeridas, recordemos entonces que a medida en que el entrenamiento avance se podrá aumentar el nivel de exigencia dependiendo de los resultados y los avances que se vean en el paciente.

Las actividades ligeras logran con bajas intensidades de esfuerzo aumentar la resistencia y mejorar la velocidad. Los beneficios fisiológicos de este tipo de entrenamiento pueden relacionarse con el mejoramiento del sistema cardiovascular y la eficacia del mismo ,de igual manera habrá una mejora en el sistema respiratorio, glandular y muscular. recordemos que el bienestar fisiológico se verá reflejado y a la misma vez beneficiado con la realización de estas actividades , especialmente si se tiene en cuenta que se requiere la utilización de una combinación mas elevada de calorías grasas que calorías de carbohidratos. Por otra parte, se mejorará la condición física aumentando la capacidad para resistir a estímulos de esfuerzo prolongados.
El descanso es parte fundamental de cualquier programa de actividad física para la salud, por esta razón, debe existir un equilibrio entre las exigencias del trabajo físico realizado, es decir las actividades hechas y el tiempo necesario para provocar una completa recuperación, respaldando al proceso de adaptación biológica y asimilación del ejercicio físico, permitiendo alcanzar un equilibrio del nivel funcional (estabilidad fisiológica). Los descansos son primordiales para conseguir nuestros objetivos.



http://computo.sid.unam.mx/Bioquimica/PDF/2006/04/f_Ejercicio1.pdf


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Efectos Beneficiosos del Ejercicio Físico cuando se tiene Diabetes
En el caso de la diabetes la realización del ejercicio físico debe ser bajo la supervisión médica. Como bien se sabe el mantenerse activo realizando actividades físicas es beneficioso para el organismo ya que disminuye los factores de riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardíacas. Mientras que el sedentarismo nos predispone a este tipo de enfermedades.
Con respecto a la diabetes, es una enfermedad altamente relacionada a la obesidad que es el exceso de tejido adiposo o graso en el organismo. La realización de ejercicio físico favorece el desarrollo de la masa muscular y previene el aumento de tejido graso y además aumenta el gasto calórico total por lo que evita la obesidad y las repercusiones de ésta en la salud.
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El hacer ejercicios en la diabetes mejora la situación del paciente diabético; en este caso el señor A`Petitus disminuyendo los niveles de la glicemia durante y después del ejercicio, mejora su perfil lipídico, disminuye los niveles de TAG que ese encontraron en 314 mg/d., disminuye los niveles de LDL colesterol (también llamado colesterol malo), aumenta los niveles de HDL colesterol (también llamado colesterol bueno) que se en encontraba en el Sr. A´Petitus en 231 mg/dl y 24 mg/dl respectivamente, mejora la hipertensión, incrementa el gasto de energía, mejora la estabilidad cardiovascular, incrementa la resistencia y la flexibilidad y sin duda mejora la sensación de bienestar y la calidad de vida del paciente.
El ejercicio físico representa una mejora diaria en el control de la glucosa sanguínea y, por ende, representa una disminución en la hemoglobina glucosilada.

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Diabetes y ejercicio.

En la diabetes la realización del ejercicio físico debe estar acompañada con una dieta balanceada, sana y equilibrada ya que esto ayuda a mantener un buen estado de salud siendo la proporción de nutrientes requeridos de 52% de hidratos de carbono o carbohidratos, azúcares o almidones, 30% de grasas y 18% de proteínas

Una alimentación sana ayuda a mantener los niveles de glucosa sanguinea en la sangre adecuados. Mantener una buena alimentación es una parte fundamental del manejo de la diabetes, ya que controlando la glucosa en sangre (glicemia) se pueden prevenir las complicaciones de la diabetes.
Tambien ayuda a prevenir enfermedades a nivel cardiovascular.
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Una alimentación saludable para el paciente diabético incluye:

  • Limitar alimentos con altos contenidos de glucosa
  • Ingerir porciones pequeñas a lo largo del día
  • Prestar atención a cuándo y cuánta cantidad de carbohidratos consume
  • Consumir una gran variedad de alimentos integrales, frutas y vegetales
  • Ingerir menos grasas
  • Limitar el consumo del alcohol
  • Utilizar menos cantidad de sal

Existen algunos alimentos que se pueden consumir sin ninigun inconveniente tales como:


  • Agua, Soda, Gaseosas dietéticas
  • Infusiones con edulcorantes artificiales
  • Vegetales crudos y cocidos (exceptuando algunos como la calabaza)
  • Caldos desgrasados
  • Gelatinas dietéticas
  • Vinagre, Limón

Existen otros alimentos que deben consumirse con precaución el diabético tales como:

Productos lácteos descremados:
  • Leche descremada
  • Yogur.
  • Leche cultivada
  • Quesos magros y blancos
  • Quesos blandos
  • Frutas
  • Carnes
  • Almidón:
  • Cereales (arroz, avena, trigo, harina de maíz)
  • Pastas (fideos, canelones, masa de tarta, masa de empanadas, etc.)
  • Vegetales feculenteos (patatas, boniato, calabaza)
  • Legunbres(lentejas, garbanzos)
  • Pan prefeiblemente integral

Condimentos:
  • Aceite de girasol, Oliva, Maíz, etc.
  • Margarina dietética
  • Mayonesa dietética
  • Moderar el consumo de sal

Existen otros alimentos que son perjudiciales en el paciente diabético, y por lo tanto deben evitarse, estos son:
  • Bebidas alcohólicas y gaseosas
  • Leches y derivados lácteos enteros
  • Helados de crema
  • Quesos duros
  • Manteca
  • Fiambres y embutidos
  • Sopa crema
  • Confituras de pastelería
  • Galletas
  • Grasa vacuna y de cerdo
  • Frutos secos.
  • Azúcar
  • Golosinas
  • Miel
  • Chocolates
  • Dulces

En conclusión la alimentación de una persona diabética debe ser equilibrada, sana y balanceada ya que en en la situación metabólica que se encuentra debe contolar el consumo de glucosa y de los alimentos que la contienen, para así evitar el riesgo de sufrir un episodio de hiperglicemia, aunque es importante resaltar que no debe dejar de consumir glucosa por completo puesto a que podria conllevar a una hipoglicemia. El objetivo es mantener en un relativo equilibrio los niveles de glucosa en sangre, independientemente de la situación fisiológica en la que se encuentre el diabético.